Category Archives: Enodidáctica

El fino La Barajuela y el potencial de Jerez

By | Cata2, Enodidáctica, Jerez | 3 Comments

En los primeros meses del año 2014, gracias a esa herramienta de internet con trastorno bipolar llamada Twitter -cuyo enorme potencial para el bien es sólo comparable al gigantesco refugio que a menudo supone para la zafiedad, el populismo y la idiocia autocomplaciente del populacho digital- conocimos, gracias a algunos de nuestros “amigos virtuales” del sur que, en el Marco de Jerez, estaban pasando cosas realmente interesantes.   Read More

Terruño: de dioses y hombres

By | Enodidáctica | No Comments

No se puede entender un vino, sin conocer su bagaje, el que parte desde su inicio con el fruto de la vid, transmisor del lugar que lo vio nacer, hasta llegar a deslizarse por nuestras gargantas.

Reconozcámoslo, el vino no se hace solo. Podemos estar muy de acuerdo con la corriente de la mínima intervención, pero intervención al fin y al cabo, de lo contrario, el fin consecuente de la fermentación de la uva es el avinagramiento.
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Vinos de maceración carbónica

By | Enodidáctica | 9 Comments

La maceración carbónica es una técnica en el proceso de vinificación que consiste, resumiendo mucho, en dejar que fermenten los racimos enteros sin despalillar ni prensar previamente. Aunque es una técnica muy antigua, está creciendo la demanda de estos vinos, también llamados vinos de cosechero o vinos del año. Suelen ser frescos, ligeros y muy frutales, y normalmente, suelen consumirse al año siguiente de la vendimia, cuando aún conservan su máxima frescura y potencia, aunque los hay que aguantan muy bien el paso del tiempo.

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Terruño de vientos y montañas

By | Enodidáctica | 7 Comments

Eolo Hipótada, quien vivía en la isla de Eolia, era, para los griegos, el dios de los vientos, capaz de desatarlos todos juntos y provocar la desgracia, como hacerlo de uno en uno y resultar beneficioso. Como en toda la mitología griega, junto a los dioses hay una pléyade de semidioses, héroes, etc. Los dioses secundarios del viento eran los amenoi (de hecho, el aparato capaz de medir la intensidad del viento recibe el nombre de anemómetro por ellos). Cada uno de los cuatro puntos cardinales, así como los puntos intermedios entre ellos, contaban con su propio amenoi. Estos eran ocho, aunque los cuatro principales eran: Bóreas (norte), Noto (sur), Céfiro (oeste) y Euro (este). Se les podría considerar vientos favorables en esa permanente dualidad entre el bien y el mal del mundo griego antiguo, siendo los otros cuatro vientos, como corresponde a hijos del monstruo Tifón, violentos y funestos. Read More