Vino de la semana

Lindes de Remelluri – Viñedos de San Vicente de la Sonsierra 2012

Bodega Granja Nuestra Señora de Remelluri
D.O./Zona D.O.Ca. Rioja
Tipo de vino Tinto
Elaboración/Crianza 12 meses en barricas de 225 litros y tinas de 5000 litros de roble francés.
Variedad/es Tempranillo, Garnacha, Graciano y Viura.
Precio aproximado 11,50 euros

Comentario

La parábola del hijo pródigo versa sobre los errores de un hijo y la capacidad de un padre de perdonarle todo. No es el caso, aquí el hijo se va por la necesidad de dar sentido a unas inquietudes que le intrigan e impulsan, que le hacen mirar al futuro echando la vista al pasado. En nuestro caso, el hijo no vuelve al hogar arrepentido, todo lo contrario, lo hace reconfortado al saberse en lo cierto y con ganas de ayudar en casa con todo lo aprendido.

Son curiosos los paralelismos entre dos figuras claves para entender el actual panorama del vino español. Nuestro autor de hoy, Telmo Rodriguez, y el también riojano Álvaro Palacios. Ambos de familias bodegueras, ambos marcharon fuera para aprender en grandes bodegas y, a su regreso, ambos decidieron abandonar la comodidad de unas bodegas familiares ya establecidas, para emprender el camino más difícil y arriesgado, el de labrarse un futuro recuperando viñedos históricos hace tiempo olvidados. El destino les hizo volver a sus casas para hacerse cargo de las bodegas familiares. Por buscar una distinción entre los dos, en mi opinión a Álvaro hay que agradecerle su compromiso con una variedad denostada hasta su llegada, el garnacho y a Telmo su enfoque hacia la parcelación del viñedo.

Fruto de esta distinción es el vino que hoy nos ocupa. Hasta la llegada de Telmo, Remelluri elaboraba sus vinos gracias a sus viñedos y al aporte de otros viticultores de los alrededores que les vendían la uva. Al ocuparse él de la dirección de la bodega, decidió que los vinos de Remelluri se hiciesen sólo con sus propias uvas. El resto se reagruparía en dos vinos según su procedencia: Lindes de Remelluri Labastida y Lindes de Remelluri San Vicente de la Sonsierra.

Dos vinos de pueblo y para el pueblo. Vinos elaborados de igual manera y con las mismas variedades de uva, donde el carácter se lo imprime a cada cual su terruño. En este que hoy les traemos, más marcada la influencia por los meandros del Ebro, con una mayor presencia de suelos de arenisca y bajo la protección de la Sierra de Toloño. Es este un vino de cierta predominancia del clima mediterráneo, 2012 fue una añada caracterizada por la sequía, que deja su impronta en nariz con aromas de monte bajo, de jaras, de tomillo y romero, recuerdos a flor de brezo. Para dar paso a una mayor carga de frutos del bosque, donde destacan las endrinas y madroños maduros.

En boca es un vino redondo, que se ha afinado en estos cuatros años que lleva en botella, para ofrecer unos taninos suaves y pulidos. Un vino con un punto goloso, en perfecto equilibrio y con la acidez justa, que se hace más apetecible a cada sorbo.

Comida

Casi cualquier ave de corral imagino que le iría bien. Aquí podría decirles que lo tomé con una pularda trufada y quedar como un gran gastrónomo, pero lo cierto es que lo tomé con unos “nuggets”, eso sí, de pollería de mercado, que los de fast food son otra cosa.

2 Comments

  • Vicente Vida dice:

    Hola Lorenzo
    Cuando he leído lo de los “Nuggets” me ha venido a la cabeza cierta hamburguesería y casi me da un síncope. Siendo un tripero irredimible, lo único que no puedo ni probar es el pollo y si es de comida rápida ni olerlo.
    Llevo haciendo una prospectiva de tempranillos riojanos básicos desde hace unos meses y este vino ha sido uno de los que probé. Me sorprendió muy gratamente. Leyendo ahora tu reseña me surge la duda de que porcentaje usará la bodega de barrica y de tinas. La verdad es que, en mi impresión, la madera tiene cierta presencia, pero el protagonismo es de la fruta. Preguntaré a la bodega.
    Saludos
    Vicente Vida

  • Lorenzo Alconero dice:

    Hola Vicente.

    Lo poco que me quedó en la botella tras la cena de ayer, me lo he tomado con un solomillo de cerdo con cebolla caramelizada y puré de patata y la verdad es que me ha gustado mucho la combinación. Me imagino que con un buen cordero lechal también le iría bien. Descarta el pollo y busca con qué platos te gusta a ti.

    Tintos riojanos básicos, los hay muy buenos, ya que sean mayoritarios de tempranillo… es otro tema. Este, por ejemplo, no sé qué porcentaje lleva. LZ también de Telmo, también es una mezcla de tempranillo, con garnacha y Graciano. A bote pronto, de mis favoritos y creo que 100% tempranillo, el Jarrarte de Abel Mendoza. Cuando tengas la lista hecha, por favor no dudes en compartirla.

    Un abrazo y gracias por tus comentarios.

    Lorenzo

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