Un año y veinte vinos 2017

By 2 febrero, 2018Cata2

Con algo de retraso debido al intenso “procés” deliberativo que hemos padecido los componentes de la Enoarquía, tenemos el inmenso placer de ofrecerles, una vez más, nuestra lista de los vinos más disfrutados durante toda una añada. Señoras y señores, es un honor compartir con ustedes un año y veinte vinos 2017.

Antes de entrar en materia, creemos necesario hacerles saber que la confección de este índice es un procedimiento agotador física, mental y económicamente. En ocasiones, la lista adquiere vida propia y las posiciones de los vinos varían espontáneamente de manera desconcertante hasta que fijan su situación definitiva. El listado preliminar incluye, todos los años, más de cincuenta vinos y resulta abrumador reducir el número hasta la veintena. Como en toda lista, tiene que haber injusticias y ausencias altamente discutibles, pero tengan en cuenta que hacemos un esfuerzo importante para que la relación resulte acorde con el placer reflexivo que todos los vinos consumidos durante un año nos han proporcionado. En esto del disfrute madurado, los vinos del Marco de Jerez conquistan día tras día un nuevo espacio en nuestros corazones y eso, como van a poder comprobar, se nota mucho en esta selección.

Un año más, les recordamos brevemente el método seguido: Como siempre, hemos comprado todos los vinos. Nunca pedimos ni recibimos “muestras”. Esta relación es de consumo casero y puramente hedonista de botellas íntegras -a veces cae más de una-, por lo que no hay puntos ni catas técnicas; sólo placer. El “cuaderno de cata”, como la entidad cognoscitiva independiente que realmente es, decide las posiciones.

Sin más dilación, humildemente les ofrecemos nuestra placentera y más meditada que nunca lista anual:

 

20.- Ad Libitum Maturana blanca 2016. 11€.  Bodega: Juan Carlos Sacha. D.O.C.A. Rioja. Uva: Maturana blanca.

 

Flores blancas -jazmín-, algo de lichi -un árbol frutal tropical del sur de China ¡en la nariz de un Rioja!- y un pelín de mantequilla típica de barrica nueva, forman una asociación de aromas bastante refinada. El tacto en boca es ligeramente graso y suavemente expansivo. Resulta muy largo, hace salivar y repite jazmín en retronasal. Nos alegramos infinitamente de que el profesor Juan Carlos Sacha haya apostado por la recuperación de esta variedad riojana.

 

19.-  El Sueño Bobal Caliza. 2013. 25€. Bodega: Bruno Murciano. D.O. Utiel Requena.  España. Uva: Bobal.

 

Complejidad y calidad en nariz: Palolú, tinta china, ciruela muy madura, toques balsámicos, un poco de cacao y un “etéreo” y siempre misterioso fondo “calizo”. En boca tiene algo de tensión y una forma “estirada” típica de los suelos calizos, que le da verticalidad y longitud al vino. Además, es muy persistente. Poderío distinguido. Un tinto a tener muy en cuenta.

 

18.- La Viña de Ayer 2016. 8€. Bodega: Soto y Manrique. V.T. Castilla y León. España. Uva: Garnacha.

 

Rosas, cerezas y balsámicos con mucha intensidad. Un perfume poderoso. En boca deja una buena sensación de frescor y el tacto es sedoso aunque todavía un poco bruto por el tanino, que muerde ligeramente las encías; también resulta ancho y tiene buen “agarre”. Una garnacha fina y muy perfumada de las que nos gustan. Elegante y sensual, pero con un aire ligeramente salvaje.

 

17.- La Viña de Antoñín 2016. 15€. Bodega: Alvear. D.O. Montilla Moriles. España Uva: Pedro Ximénez.

 

Es curioso que una mezcla de lavanda, jabón, anís, talco y algo de mandarina nos recuerde a la mítica colonia Royale Ambree pero, si nos recuerda a eso, qué le vamos a hacer. En boca es pura verticalidad y frescor, con ese toquecillo suavemente “hiriente” –killing me softly– que suelen mostrar vinos de pH bajo. Filo y profundidad. Una espada bien afilada. La interpretación que más nos ha gustado de esa más que necesaria reivindicación de los terruños de Montilla-Moriles que son las 3 Miradas de Alvear.

 

16.- Brovia Barolo 2012. Bodega: Rocche dei Brovia. 40€. D.O.C.G. Barolo. Italia. Uva: Nebbiolo.

 

Balsámicos que nos hacen pensar en el clásico Vicks Vaporub, cerecillas ácidas, tostados que recuerdan al alquitrán, pacharán, piel de melocotón y otras cosillas que podríamos llamar “mineralidad”. Tiene su buena dosis de tanino, pero es bebible porque empieza a “aterciopelarse”. Una buena acidez lo compensa todo. Un poco rudo todavía, pero es un Barolo asequible desde ya, en todos los sentidos. Obviamente es un cachorro, pero se disfruta con relativa facilidad.

 

15.- Vartolo vino de pueblo 2015. Vaido Viticultor. 15€. V.T. Castilla y León. España. Uva: Garnacha.

 

Cerezas, tostados, un toque “mineral” que nos hace pensar en tierra “fría” y una dosis de madera que se integra bien en el conjunto. En boca es un vino muy firme, muy serio, de mucha rectitud, casi un guardia civil con bigote gritando el alto. La acidez es elevada y el tanino ataca un poco el esmalte dental. Seriedad y potencia controlada con una madera bien soportada que debería irse atenuando con el tiempo.

 

14.- Granite 2014. Bodega: Domaine de L´ecu .14€. Muscadet Sévre et Maine AOC. Francia. Uva: Melon de bourgogne.

 

Pera, pomelo, lima y melón; una buena variedad de frutas arropada por el siempre esotérico “fondo mineral”. Una atractiva asociación de aromas con la fuerza justa para definir una nariz atractiva y liviana. En boca es realmente bueno: tiene nervio, verticalidad y hace “chispas eléctricas”.  Muy rico. Puede servir para explicar qué demonios es eso de la mineralidad.

 

13.- Bourgogne 2012. Bodega: Pierre Damoy  29€. A.O.C.Bourgogne. Francia. Uva: Pinot noir.

 

Cereza madura, un poco de cuero, especias y unos tostados típicos de los tintos de Gevrey Chambertin, que recuerdan a la brasa de los sarmientos de vid, en una nariz garbosa con buen empaque. La boca es muy fresca, con profundidad y tiene una estructura muy firme. Es una oportunidad excelente para probar un buen pinot noir de la Côte de Nuits sin arruinarse. Casi parece un Premier Cru.

 

12.- El Chibirique 2015. Bodega: Suertes del Marqués. 25€. D.O Valle de la Orotava. España. Uva: Listán negro.

 

Bonita y vaporosa fragancia de incienso, rosas, moras, cenizas y un ligero tostado. La boca es redonda y la textura magnífica, finísima. Tiene una persistencia y unos amargos finales de gran calidad. Una nueva maravilla, salida de una pequeña parcela de la propiedad, que se merecía una etiqueta propia.

 

11.- Subtil Brut Nature Gran Reserva 2008. Bodega: Recaredo 25€. D.O. Cava. España. Uvas: 71% Xarel·lo, 29% Chardonnay.

 

Perfume complejo y delicado en nariz: miel, crema pastelera, flores blancas y almendras tostadas. En boca es un dechado de virtudes: burbuja fina de integración perfecta, cremosidad y delicadeza sustentada por una acidez correcta y un encantador recuerdo a frutos secos final. Soberbio. Digno rival para muchos famosos vecinos del norte.

 

10.- Alba Brut Nature 4/17. Bodega: Alba Viticultores. 30€. Sin D.O. (Sanlúcar de Barrameda) España. Uva: Palomino fino.

 

Muy floral y fragante. Mucho jazmín, hierba, algo de miel y un toque de manzanilla pasada que remata un repertorio muy agradable. Curioso efecto en boca: empieza vertical pero se desplaza apaciguado hacia los flancos, gracias a unos amargos muy interesantes, y casi termina dibujando una “T” invertida. No tiene mucha acidez, pero se apoya en ese concepto casi cabalístico de la sapidez. Un gran espumoso haciéndose más grande.

 

9.- Ube Maina 2015. Bodega: Cota 45. 28€. Sin D.O. (Sanlúcar de Barrameda). España. Uva: Palomino fino.

 

Talco perfumado, flor de azahar, matices herbáceos y toques de yodo. Resulta sorprendente la escasa acidez, pero la estructura del vino se apoya en otro basamento, en la sapidez -con este vino se comprende realmente el término-. Dibuja en boca una “T” invertida típica de las barajuelas y tiene un agarre final masivo en la parte posterior de la lengua y los carrillos. Un grand cru sanluqueño en la mejor interpretación que conocemos.

 

8.-Xanledo 2015. 18€. Bodega: Viñedos do Gabián. D.O. Ribeiro. España. Uvas: Caíño Longo y Brancellao.

 

Regaliz, ciruela, “grafito”, tinta china y un fondo de “aire salino” muy interesante, acompañado de aromas hechiceros que, venga, llamaremos “minerales”. Redondo y ya con buen equilibrio teniendo en cuenta su juventud, porque se le puede augurar un gran potencial de envejecimiento. Largo, elegante y solemne. Esto ya es un tinto  grande y con el tiempo puede ser enorme.

 

7.- Raya La Barajuela 2015. Bodega: Luis Pérez. 33€. Sin D.O. (Jerez) España. Uva: Palomino fino.

 

Melocotón en almíbar, orejones, un poco del legendario caramelo “cubata” y algo de oxidación. Una nariz intensa que parece corresponder a un vino dulce, pero… En boca nos encontramos con un vino denso pero totalmente seco, con mucha acidez, que hace un efecto de “chisporroteo” muy sugestivo. Dibuja la “T” invertida de las barajuelas, pero más estirada hacia la punta de la lengua que en el fino de la misma casa. Un vino raro con alma freak que nos encanta, al que llamamos cariñosamente “El Perro Verde de Jerez” -No confundir con el de Rueda-.

 

6.- Bourgogne Blanc 2015. Bodega: Domaine Leflaive . 41€. A.O.C.Bourgogne. Francia. Uva: Chardonnay.

 

Mantequilla, lima, pan tostado y ese rollito “calizo” del que tanto hablamos, consiguen superar una ligera reducción que hace que la nariz sea todavía un poco discreta. En boca realmente impresiona: Denso, graso y tenso; se expande, se agarra, se sigue expandiendo y deja una sensación de plenitud que se encuentra pocas veces. Es como un trailer de los grandes chardonnays de borgoña y, para probarlo, no hace falta devastar la tarjeta de crédito.

 

5.- Fino Tiento 2007. Bodega: Williams & Humbert. 25€. D.O. Jerez-Xérès-Sherry. España.

 

Curiosa mezcla con matices de fino y de oloroso ¿Un fino amontillado? no exactamente. Hay un poco de membrillo, hierbas, flores y luego aparecen -ligeramente- las cositas típicas del velo de flor como los frutos secos. En boca es fresco y vertical; un auténtico puñal largo y bien afilado. Un maravilloso Jerez con trastorno bipolar. La cohonestación definitiva.

 

4.- Manzanilla de añada 2012-3/11. Bodega: Callejuela. 22€. D.O. Jerez-Xérès-Sherry-Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda. España.

 

Camomila, pan tostado, canela, recuerdos a whisky irlandés y mucha “tiza” al fondo. Todo muy bien conjuntado y con muchísimo estilo. La boca es redonda, pero se va expandiendo y ensanchando con profusa ductilidad, dejando una buena sensación final de agarre. La materia es magnífica y empieza a tener un tacto levemente mantecoso. Es una manzanilla  -que va tirando ya a pasada- de las grandes. Un elegante espectáculo.

 

3.- Amontillado Vors. Bodega: Urium. 48€. D.O. Jerez-Xérès-Sherry. España. Uva: Palomino fino.

 

Nariz intensa pero elegante y sin excesos de rotundidad: Barnices de los buenos -de esos que protegían el mobiliario de caoba del despacho de un notario de los de antes-, un poquito de caramelo, avellana tostada y ligeros toques punzantes de velo de flor. En boca llama mucho la atención la densidad. Es un vino untuoso, casi mantecoso. Muy vertical de inicio, se va ensanchando muy despacio y persiste hasta la mañana siguiente. Poderío señorial con un toque mantecoso muy especial. Primera categoría.

 

2.- Oloroso La Barajuela 2013.Bodega: Luis Pérez. 50€.  D.O. Jerez-Xérès-Sherry. España.

 

Un oloroso en el que la oxidación no ha borrado los aromas originales del vino, que mantiene fruta y tiza en nariz y que, además, huele a nuez moscada y, con los días -a este vino denle días por favor, que se viene muy arriba- hierba húmeda, especias y tabaco. En boca lo más destacable es que nos enfrentamos a 17 grados totalmente naturales -no ha sido encabezado- que no se notan nada, porque la integración del alcohol es absoluta. La materia tiene una calidad muy superior a la de la inmensa mayoría de olorosos -es pura seda-. Un oloroso “muy” fino. Un gran vino de tranquilidad y sutilezas. Una nueva reivindicación de la grandeza del pasado.

 

1.- La Bota de Palo Cortado Nº72 “Pata de Gallina”. Bodega: Equipo Navazos-Rey Fernando de Castilla-Almacenista Juan García Jarana. 55€.  D.O. Jerez-Xérès-Sherry.

 

Este es uno de esos vinos que, al abrir la botella, se apodera de la habitación. Después, al echar la primera copa y aumentar así la intensidad de los aromas que han conquistado la estancia, deja claro que estamos ante una obra categórica. Acercamos la nariz a la copa y…  espectacular: piel de naranja, ebanistería, barnices, una gama tremenda de especias, avellana, higo, caramelo, tabaco… capas y capas en perfecta y muy resolutiva armonía. En boca es poderoso, sabroso, glicérico y larguísimo; toda la gama aromática se repite en retronasal y deja un contundente final que nos recuerda a un Montecristo del Nº5. Vino para la noche y la cavilación. Rotundo y no apto para pusilánimes.

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