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Palos Cortados de referencia

Lorenzo Alconero — 21/07/2015

En esta crónica sobre grandes palos cortados, no encontrarán referencias al misterio, ni a su embrujo, ni al duende. No les explicaremos el motivo de su nombre. Ni tomaremos partido sobre si nacen o se hacen. Aquí, simplemente, les presentamos algunos de sus mejores exponentes. Pasen y lean, pero sobre todo pasen y beban. Antes de entrar en faena, permítanme un inciso, palos cortados hay tantos como soleras, así que intentaremos fijarnos en sus sensaciones en común, en busca de un estilo definido donde agruparlos. ¿He leído sensaciones? Pues sí, bien podría no complicarme y centrarme en los viñedos, la clasificación de pagos jerezanos no es algo nuevo, no se crean; o unificarlos por la localización de las bodegas, Jerez, Sanlúcar...; o por edades medias de crianza, VOS, VORS... Pero no, cuando se trata de palos cortados, al menos a un servidor, nada de eso le sirve de mucho. Así que les hablaremos de estilos en común. Entre paréntesis y junto al nombre del vino figura el orden en el que fueron servidos.

Vinos intensos con ataques dulces que se van disipando en su complejidad

La peculiaridad de lo no común

Rozar la perfección

Pese a las licencias poéticas, muy cursis y pedantes, vertidas en estos dos últimos vinos, he de decir en mi defensa que me quedo corto, pues torpemente y casi de paso, transcriben por encima algunas de las sensaciones que ofrecen ambos palos cortados. Para mí, un escalón por encima del resto, situados entre los más grandes, al menos en esta cata ofrecida bajo el buen hacer de la Enoteca Barolo . Notas del autor: