Un año y veinte vinos 2018

By 7 marzo, 2019Cata2, Desván

Hay algo en el inconsciente colectivo de la humanidad que, como especie, nos impele a manufacturar listas año tras año. Es una necesidad casi tan apremiante como la de compartir segmentos de ADN o, a veces, en la soledad introspectiva, expeler dichos segmentos de cualquier manera y en cualquier lugar. Este año volvemos -con bastante retraso; mil perdones- a cumplir con el proceso estocástico periódico y a compartir con ustedes el regocijo que para nosotros supone beber vino prestando atención durante doce meses.

Bebemos -mucho- vino con la absoluta convicción de que es el camino más directo hacia la consecución de la senescencia negligible. Por ello, no podemos evitar divulgar los beneficios que dicha práctica provoca en el cuerpo y la mente del ser humano. Somos conscientes de que dicho logro podría tener aterradoras consecuencias, como la superpoblación y transformación del planeta tierra en una distopía similar a la del escalofriante Universo 25 de John B. Calhoun o, si no se sabe beber, al padecimiento de grotescas veladas plagadas de vergonzantes revelaciones y espantosos descubrimientos, como los que experimentan los protagonistas de ¿Quién teme a Virginia Woolf?, pero es que la vida sin riesgos es sólo rutina.

Les recordamos, una vez más, que todos los vinos que forman parte de esta lista han sido adquiridos, que nunca pedimos ni recibimos “muestras” y que esta relación es de consumo casero y puramente hedonista de botellas íntegras. El “cuaderno de cata”, la entidad cognoscitiva independiente que reina sobre nuestra psique, es quien decide las posiciones.

Antes de comenzar es necesario que hagamos una pequeña confesión: Uno de los vinos de esta lista, concretamente el que ocupa la -ejem- primera posición, fue un regalo de cumpleaños que nos hizo un familiar… así que todo queda en casa. ¿No creen?

Señoras y señores, aquí les dejamos una nueva iteración de un año y veinte vinos, edición 2018.

20.- Clos Ibai Blanco 2015. Tipo: Blanco. Bodega: Ibai Viticultores. DOCa Rioja. España. 18€ aprox.

 

 

 

Mucho pomelo en nariz, acompañado de manzana reineta asada con canela y otras especias. Buena y agradable intensidad olfativa sin exageraciones. Boca jugosa, grasa, de ataque vertical que finalmente redondea suavemente, con buena acidez y persistencia. Dios bendiga a las personas que, como los elaboradores de este Rioja, trabajan incansablemente para evitar que se pierdan grandes viñas riojanas por falta de cuidados.

19.- Prapetisco 2014. Tipo: Tinto. Bodega: Barco del Corneta. Vino de España (Zamora). 14€ aprox.

 

 

 

El aroma de un buen puñado de picotas bien maduras, de las de antes, de aquellas que tenían un intenso sabor y olor y no costaban lo mismo que un órgano glandular de contrabando, asociado con matices herbáceos. Un perfume muy nítido, intenso y garboso. Verticalidad y longitud en boca, acidez correcta y algo de tanino por pulir que, sin embargo, no resulta molesto. De trago muy largo; se bebe “sin sentir”, es original y bastante persistente.

18.- Los Arbolitos 2016. Tipo: Blanco. Bodega: Barbarians. Valle de Uco. Argentina. 10€ aprox.

 

 

 

Atractiva trama aromática protagonizada por una cuantiosa fragancia de acacia-mimosa, un toque de mantequilla y un golpe de flores blancas silvestres. En boca tenemos otro vino vertical, que deja una sensación vagamente “grumosa” y casi chispeante. Resulta un poco sucinto, pero es muy agradable y fácil de beber. Un chardonnay pulcro, impecable e irreprochable con un precio muy sugestivo.

17.- Morgon Vieilles Vignes 2015. Tipo: tinto. Bodega: Georges Descombes. AOC Morgon. Francia. 22€ aprox.

 

 

 

Elegante expresión balsámica asociada con té verde, cacao y un poco de arándano. Tacto sedoso y frescura con destacable acidez bien compensada por nobles amargos. Redondo y encantador. Sutil, elegante y grácil. Extremadamente bebible y fresco, pero con muchos matices por descubrir. Viva la gamay y los esquistos de Morgon. ¡Más viñas y menos fracking en los suelos de esquistos!

16.- Tibouren Cuvee Prestige Caroline. Tipo: Rosado. Bodega: Clos Cibonne. Côtes de Provence. Francia. 20€ aprox.

 

 

 

En nariz, cerecillas pálidas de las ácidas pero comestibles y ricas, pomelo, melocotón, madera vieja y… ¿velo de flor? En boca tiene un amargo muy bien compensado por una acidez “puntiaguda” y un recuerdo final a cerezas bastante persistente. Un rosado “rarito” que nos enloquece. Antaño, los denominados “raritos” eran objeto de acoso -hoy la fatuidad impostada lo llama “bullying”- y fuente de ludibrio generalizado, pero hoy existen cosas como el “Orgullo Freak”, que nosotros apoyamos, y por eso gritamos a los cuatro vientos: ¡Viva lo rarito!

15.- Lousas Viñas de Aldea 2015. Tipo: Tinto. Bodega: Envinate. D.O. Ribeira Sacra. España. 16€ aprox.

 

 

 

Una pincelada de “cherry coke” en nariz, frutilla silvestre y flores. El aroma no hace un gran alarde de complejidad, pero tiene mucho encanto. La boca atesora un buen volumen y acidez; también resulta algo graso y el tanino “pica” ligeramente el esmalte dental. Se trata de un tinto recto, íntegro y sobrio, con un amargo persistente que lo hace muy largo. Cuando se vacía una botella es necesario abrir otra sin pedir opiniones ni ceder ante nada similar a un proceso democrático. Otra y punto.

14.- Le Fruit de ma Passion. Tipo: Espumoso. Bodega: Vincent Charlot. A.O.C.Champagne. Francia. 36€ aprox.

 

 

 

Mimosas en flor, crema pastelera, agua de azahar… intensa y exquisita fragancia. Boca recta, enérgica, vigorizante, con una acidez juguetona que ataca tarde, por sorpresa, y perdura. Un Champagne intenso, audaz y muy persistente. Prueben a  regalar una botella de este espumoso a su pareja y a decirle: “Este es el fruto de mi pasión”. A ver qué pasa.

13.- Chateau Montviel 2001. Tipo: Tinto. Bodega: Chateau Montviel.  AOC Pomerol. Francia. 40€ aprox.

 

 

 

Es necesario dejar que este Burdeos tome unas buenas bocanadas de aire para que la goma, el fósforo y el pimiento verde cedan el protagonismo en favor de una gama floral muy pulida y nítida y de una madera de calidad muy bien integrada. En boca el tacto es excelente, con el tanino casi redondo y sedoso. También hace gala de una buena acidez y de mucha verticalidad y constancia. No es un tinto de la aclamada cosecha del año 2000 y, gracias a ello, podemos disfrutar de un Pomerol relativamente asequible y en muy buen momento.

12.- Renvivas 2017. Tipo: Tinto. Bodega: Viñas Serranas. VT Castilla y León -Salamanca- España. 41,50€ aprox.

 

 

 

Violetas, muchos frutillos rojos, una buena sucesión floral, especias, hierba húmeda, y, tras bastante aireación, recuerdos a rebotica y a ¡crumble de arándanos! Un conjunto aromático complejo, que juega al despiste y a ciegas nos puede zarandear y llevarnos de un lugar a otro del planeta vitivinícola. La boca es redonda, muy jugosa, con muy buena acidez y un leve verdor nada incómodo que aporta frescura. Un tinto muy interesante con cierta originalidad. Lo malo, malísimo, es que casi no hay. Sólo 400 botellas. Pero, por Dios ¡Hagan más!

11.- La Boissonneuse 2015. Tipo: Blanco. Bodega: Julien Brocard. A.O.C. Chablis. Francia. 22,10€ aprox.

 

 

 

Margarina, un poquito de lima, ligero herbáceo y un aire “mineral” en una nariz seria y austera muy de Chablis. En boca es como un rayo, muy recto, fino, “prieto” y centrado, que va creciendo y creciendo poco a poco hasta rozar lo excelso. Si les interesa conocer lo que puede dar de sí un buen chardonnay de Chablis, háganse con unas cuantas botellas -porque la relación calidad-precio es francamente buena- y ¡cabalguen el rayo!

10.- Fino en Rama Los Mimbres. Tipo: Generoso. Bodega: Lagar de Benavides. D.O Montilla Moriles. España. 14€ aprox.

 

 

 

Delicada fragancia floral acompañada de hierbas aromáticas; toque salino y notas clásicas de velo de flor en segundo plano. La materia es finísima, de primer nivel, con tensión y densidad. Extremadamente vertical e incisivo. Finura, estilo y elegancia a raudales. Esto sí que es sentido y sensibilidad. Jane Austen no tenía ni idea.

9.- Dinavolino 2017. Tipo: Blanco. Bodega: Denavolo. Vino de Tavola -Emilia Romagna-. Italia.  17€ aprox.

 

 

 

Es un vino naranja y en nariz nos vamos a encontrar los típicos toques asidrados y de miel y hollejos. Lo habitual pero… bonito y muy aseado, mejor; de mayor calidad que lo acostumbrado. Muy buen punto de acidez en boca, con un tenue rastro de carbónico. Muy vertical, jugoso, sabroso y equilibrado. Muy disfrutable. Un zumo de uva con -gracias a Dios- alcohol.

8.- M.Ant de la Riva Fino Balbaina Alta. Tipo: Generoso. D.O. Jerez-Xérèz-Sherry. España. 24€ aprox.

 

 

 

En nariz un poquito de acetona, tonos herbáceos, flores blancas silvestres y una chispa de miel. Un bonito conjunto fragante y sutil con el acetaldehído justo. En boca es ligeramente mantecoso y muy pero que muy vertical; tan centrado que es casi un intransigente. Deja un regusto final de frutos secos tostados con una pizca de amargor muy placentero. Un fino que hace gala de una frescura descollante, la misma que se gastan los rescatadores de esta vieja marca: Ramiro “Sensei” Ibáñez y Willy “Pelazo” Pérez, que no paran y siguen tan frescos.

7.- Criadera A. Fino que va para amontillado. Tipo: Generoso. Bodega: Alvear. D.O. Montilla Moriles. España. 15€ aprox.

 

 

Reza la etiqueta en su parte inferior eso de “fino que va para amontillado” y el primer olfateo nos dice que esto ya es un amontillado pero… un momento, que la almendra -mucha- se abre paso a empujones; un poquito de caramelo quemado se quiere pegar a la almendra, pero al final cabalgan separados. La nariz es bonita aunque un poco discreta. En boca tenemos un arma blanca con un filo extremo que, además, tiene la rectitud del presidente del Banco Central de Alemania. El tostado final es maravilloso. En boca es tan bueno que casi, casi, vamos a perdonar que la botella sólo contenga unos muy exiguos y deprimentes 37,5 cl.

6.- Marqués de Poley Amontillado Viejísimo Solera 1922. Tipo: Generoso. Bodega: Toro Albalá. D.O. Montilla Moriles. España. 42€ aprox.

 

 

En nariz hay muchas notas típicas de amontillado viejo: Nuez moscada, tabaco, cacao, avellanas tostadas, ebanistería y barnices pero, con una edad media de 35 años, la complejidad del tiempo y el vigor de la concentración -con el añadido de un embellecedor golpe mentolado- resulta en un aroma muy solemne y poderoso. En boca queda claro, desde el primer instante, que este amontillado no tiene problemas de concentración y nunca jamás va a necesitar tomar Adderall. Es un poderoso y severo “exfoliador de papilas gustativas” con una duración kilométrica.

5.- Palo Cortado Seco Manuel Aragón. Tipo: Generoso. Zona de producción de Jerez-Xérèz-Sherry (Chiclana). España. 45€ aprox.

 

 

Otro gladiador generoso de contundente aroma descongestionador nasal: Caramelo quemado del que empieza a amargar, barnices de los buenos, de los que protegen los anaqueles de los grandes -y odiados- bufetes de abogados, tabaco y especias. Con la nariz totalmente destapada, nos llevamos el vino a la boca y la entrada engañosamente amable nos recuerda aquella grandiosa escena en la que Johnny Guitar le dice, implorante, a la bella Vienna: “Miénteme, dime cosas bonitas. Dime que no me vas a exfoliar las papilas…”, pero este palo cortado nos exfolia las papilas y después se expande violentamente, se queda pegado en el paladar y deja un largo recuerdo a Montecristo del número 5.

4.- Zerberos el Altar 2016. Tipo: Tinto. Bodega: Zerberos Daniel Ramos. VT Castilla y León (Gredos) España. 24€ aprox.

 

 

 

Frutillos rojos ¿grosellas?¿frambuesas?, guindas confitadas y un suave toque de volátil. No es una nariz compleja, pero la fragancia es intensa, muy viva y agradable. Lo mejor, como diría Jenna Jameson, está en la boca. Redonda, sabrosa, con mucha fruta roja en retronasal y una acidez vibrante. Ni rastro de tanino molesto ni de madera intrusiva. Además, “pica” un poco el esmalte dental y a nosotros eso de que un vino sea sutilmente hiriente y nos haga sufrir un poquito, sin llegar al bondage ni nada parecido, nos atrae mucho. Un zumo -con alcohol, demos gracias al Señor- de primera categoría.

3.- Añada de Baladiña 2007. Tipo: Blanco. Bodega: Lagar de Besada. D.O. Rias Baixas. España. 19€ aprox.

 

 

 

Un albariño que, con once años de nada a sus espaldas… ¡petrolea! Decimos que petrolea no porque el líquido se derrame como el del Exxon Valdez, no, sino porque de entrada tiene ese aroma tan característico de los hidrocarburos. No se asusten que después aparece el azahar, la pólvora, algo de albaricoque, manzana reineta, incienso, anís, un suave aire herbáceo y esos toques misteriosos que, por no saber definirlos bien, llamamos “minerales”. En boca es casi “masticable” con un toque “grumoso”, eléctrico y otra vez “mineral”, con una acidez jovial y un amargo final excelente. Todavía hay mucha gente que piensa que los albariños deben beberse jóvenes y no pueden ni deben alcanzar la senescencia… Muchos piensan lo mismo de los Rothschild o los Warburg y ahí siguen, sonrientes.

2.- Pira 2008. Tipo: Tinto. Bodega: Roagna. Barolo DOCG. Italia. 60€ aprox.

 

 

 

En Castiglione Falletto la añada 2008 nos regaló algunos vinos equilibrados y concentrados entre los que se encuentra este Pira. En la nariz la volátil no falta -es algo tan italiano como Mario del Mónaco-, pero este es uno de esos vinos que llamamos “hojaldrados” por las capas y capas aromáticas que va liberando con paciencia y aireación. Hay fresas, alquitrán, tierra y un desconcertante final a galletas María mojadas en café con leche que ya habíamos encontrado en otro vino de Roagna hace unos años. El tanino de la nebbiolo de Barolo está ahí, “picando” esmalte dental como debe ser, pero la estructura del vino está ya formada y estable y desarrolla una geometría vertical con expansión pausada realmente magnífica. Muy equilibrado en su estilo. Nos ha hecho disfrutar como críos. Ay, el horrísono cambio climático, que nos está permitiendo disfrutar de algunos barolos con una buena madurez en lo que todavía debería ser su adolescencia

1.- Palo cortado Cardenal VORS. Tipo: Generoso. Bodega: Valdespino. D.O.Jerez-Xérèz-Sherry. España. 110€ aprox.

 

 

 

Llegamos a la primera posición con una bestia indómita del encaste Macharnudo. Una barbaridad en nariz, en la que también nos encontramos con un vino “hojaldrado”, pero en este caso las láminas de ese hojaldre aromático son del acero más duro. Una paleta casi abrumadora: Curry, salsa Worcestershire, soja, caramelo quemado, incienso, bombón de licor, maderas nobles y barnices. La boca no se queda atrás; muy contundente, arrolladora, cremosa y casi pegajosa. Afilada como la Tizona en la batalla de Almenar y extremadamente longeva. Epítome de la persistencia. Es un vino quizá excesivo para muchas personas. Si no se atreve con él, póngase en contacto con nosotros y pasaremos a recoger la botella sin coste alguno para usted.

1 comentario

Comenta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.