Vinos catalanes en un Madrid castizo

By 6 marzo, 2014Cata2

Dos kilos de naranjas, cuatro manzanas Fuji, cuatro patatas, tres cebollas, docena de huevos, 400 gramos de carne picada y… ¡una cata de vinos! No estoy en un supermercado, estoy en el mercado de Antón Martín de Madrid, de los de barrio de toda la vida.

En los últimos años, la proliferación de cadenas de supermercados y grandes superficies ha condenado al olvido y, en muchas ocasiones al cierre, a pequeños establecimientos, tiendas, boticas y mercados de barrio. En algunos casos, más de la mitad de puestos están cerrados y otros sobreviven como pueden… Esta situación ha forzado un cambio interesante en estos mercados de toda la vida. Algunos, los más céntricos normalmente, dan un giro de 180 grados y deciden entregarse por completo al turismo. En el caso de la ciudad en la que vivo, Madrid, el mercado de San Miguel o el de San Antón son un claro ejemplo. Otros, han optado por un modelo más equilibrado, manteniendo los puestos de toda la vida (fruterías, pollerías, pescaderías, carnicerías, etc..) e incluyendo también otros puestos, por ejemplo: de comida asiática, artesanía, espacios culturales, vinotecas…

Fachada del mercado de Antón Martín, Madrid - Foto: mercadoantonmartin.com

Fachada del mercado de Antón Martín, Madrid – Foto: mercadoantonmartin.com

El mercado de Antón Martín, al que acudo todas las semanas para hacer la compra, es un mercado muy vivo en el que se organizan actividades de todo tipo cada semana. Hay un puesto de vinos y «cosas ricas» llamado dondeSánchez en el que Paz, su dueña, siempre tiene algún vinito nuevo y buenos productos gastronómicos de inevitable tentación. El pasado viernes organizó una cata a cargo de la distribuidora Vila Viniteca, en la que catamos 3 tintos básicos de bodega recomendables. Wilmar Olocco, argentino de padres vascos y residente en Madrid, se encargó de conducir la cata con la soltura de un avispado comercial argentino. 😉

Llebre 2012

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Ya lo conocía; me llamó la atención por su curiosa etiqueta y más cuando supe que se trata de un vino de Tomàs Cusiné que, tras 29 vendimias, se consolida como viticultor y enólogo de prestigio en diferentes D.O. de Catalunya. La bodega está localizada principalmente en la D.O. Costers del Segre, al sur de la provincia de Lleida en la cara norte de la Sierra de La Llena.

Llebre se elabora con seis variedades: Ull de llebre (tempranillo), merlot, cabernet sauvignon, garnacha, samsó (cariñena) y sirah. Crianza de cuatro meses en barrica de roble francés. 14% de alcohol.

Color cereza intenso y brillante, capa alta. En nariz, bastante intenso: fruta roja madura, ahumado, tostado… El paso en boca es potente y amplio, equilibrado y de correcta acidez con un tanino suave. Retronasal con mucha fruta y toques especiados.

Puede acompañar perfectamente arroces, fideuá, carnes y verduras a la parrilla, incluso pizza. Podemos calificar al Llebre de sencillo y honesto. Sin duda, seguiré comprándolo. Tiene un precio aproximado de 9 euros.

Cara Nord Negre 2012

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Este vino también lo conocemos en la Enoarquía, ha sido recientemente vino de la semana por su buena relación calidad precio y por ser un producto a tener en cuenta en próximas añadas.

Cara Nord es el nuevo proyecto de Tomàs Cusiné, el mismo enólogo del que hemos hablado antes. Esta joven bodega se encuentra en la Serra de Prades, Lleida, cuya D.O. es Conca de Barberà. Hemos catado la primera añada de un vino que promete y al que vamos a seguirle la pista de cerca. Las características de la cara norte de las montañas de Prades, a 800 metros de altura, abrupta, ondulada, con una radiación solar intensa y cambios continuos de temperatura, otorgan a este vino la personalidad de los vinos de altura. Además, los suelos pobres de pizarra, cantos y arcilloso-calcáreos, le dan una presencia mineral extraordinaria.

Cara Nord Negre se elabora con garnacha, syrah y garrut; crianza de seis meses en barricas de roble francés. 13% alcohol.

Color violáceo muy oscuro y brillante. Aunque tímido al principio en nariz, se perciben tonos de fruta roja, gominolas, regaliz y matices minerales. Un paso amplio en boca, taninos elegantes y finos. Bien ensamblado, equilibrado y de postgusto untuoso.

Se puede maridar con quesos, fiambre, carnes, bacalao y le pega un buen cocido! Se puede comprar por unos 11 euros.

L’Equilibrista 2011

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Tercer y último vino de la cata: L’Equilibrista, de la bodega Ca n’Estruc, situada a 35 Km. de Barcelona a los pies de la Sierra de Montserrat. Esta zona cuenta con un microclima ideal para la maduración de la fruta y una perfecta orientación para aprovechar el efecto del sol. Ca n’Estruc pertenece o tiene algún tipo de vinculación con la distribuidora Vila Viniteca, nunca me quedó claro. L’Equilibrista forma parte de un proyecto llamado Uvas Felices, que agrupa una serie de vinos producidos por varias bodegas de diferentes denominaciones de origen; algunos os sonarán… El Hombre Bala (D.O. Vinos de Madrid), El Perro Verde (D.O. Rueda), Paisajes (D.O.C. Rioja), etc.

Simpática etiqueta también, diseñada por el ilustrador Mario Soria (merece la pena ver su portfolio). Elaborado a partir de un cupage de las variedades syrah, samsó (cariñena) y garnacha y tiene una crianza de 14 meses en barricas de roble francés.

Color intenso rojo picota, de capa media-alta. En nariz, mucho más complejo que los anteriores vinos catados y, aunque algo tímido al principio, después de agitar la copa se percibe fruta negra, vainilla, tabaco… En boca fresco y goloso; se acentúan las notas a vainilla, chocolate y se percibe bien la crianza. Acidez buena y equilibrada, tanino bien presente sin ser abusivo; final largo y persistente.

La bodega recomienda maridarlo con carnes blancas, confit de pato, guisos de carne de cerdo, legumbres… A pesar de ser el vino más caro de la cata, L’Equilibrista ha sido el que menos me ha sorprendido. Me he llevado una botella para darle otra oportunidad. Además, creo que un añito más en la botella le va a venir bastante bien.

Vinos catados

En definitiva, estos tres vinos catalanes me parecen ricos, fáciles de beber y combinan con casi todo tipo de comida. Agradecer a Paz de dondeSánchez y a Wilmar de Vila Viniteca la amena tarde que pasamos, y reiterar, una vez más, mi apoyo a los mercados de abastos de toda la vida (y a sus tenderos), que están haciendo bien las cosas para mantener y actualizar este modelo de comercio.

 

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