Vinos de jerez: guía rápida para principiantes

¿Qué sabes de los vinos de Jerez?

Probablemente no hayas bebido nunca vinos de Jerez, aunque seguro que los vinos te suenan. También te sonará bastante alguno de ellos porque se ha extendido el maridaje en platos con salsa de reducción ¿a quién no le suena la reducción de Pedro Ximénez? Lo que seguro que sí sabes es que los vinos de Jerez se elaboran en Andalucía aunque un, dos, tres, responda otra vez, no sabrías decir qué tipos de vinos de Jerez existen. Si tus respuestas han sido en su mayoría afirmativas, enhorabuena, eres un perfecto novato y el lector ideal para este post.

Cierto que existe un gran desconocimiento sobre los vinos de jerez, sobre todo en el segmento de gente joven, pero eso no significa que no exista inquietud, ni mucho menos falta de sensibilidad para entender y beber estos vinos. Si os hablo de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María o Sanlúcar de Barrameda, a casi todos se nos dibuja una sonrisa en la cara ¿verdad? Para muchos, esta zona evoca luz, destellos de sol, aromas de la sierra cercana, brisa del mar, agua salada u olor a madera de sus barcas. Imaginad todo eso recogido en sus vinos y dispuesto a ser bebido ¡Puro Arte!

Os animo a conocer un poco más los orígenes y la historia de los vinos de jerez, recogida por mis compañeros en alguno de los post dedicados a la SherryWeek. Por mi parte me centraré en ciertas cuestiones prácticas que os permitan distinguir diferentes categorías de vinos, desde los más secos como el Fino, a otros generosos como la Manzanilla, sus colores, cómo maridarlos y convertiros así, poco a poco, en consumidores y evangelizadores de los vinos de Jerez.

Nociones básicas sobre los vinos de Jerez

Al tratarse de una guía básica, sólo os diré que el primero de los grandes secretos de los vinos de Jerez es su situación geográfica y su clima privilegiado. Su localización y su proximidad a la desembocadura del Guadalquivir favorecen los vientos de poniente que, además de suavizar las temperaturas, aportan elevados niveles de humedad, generando unas condiciones climáticas únicas en el mundo. Por eso se dice que solo en Sanlúcar de Barrameda es posible criar Manzanilla y que en ningún otro lugar del mundo se ha conseguido reproducir con éxito su flor. Si al clima privilegiado se suma un proceso de elaboración único, diferente, totalmente biológico y natural, el resultado es mágico.

Proceso de crianza: criaderas y soleras

El segundo secreto del Jerez está en su proceso de crianza que comienza con el prensado de la uva y el traslado del mosto a las bodegas donde realizará una primera fermentación. Después de esta fermentación, el mosto estará limpio y preparado para clasificar: aquellos muy limpios de nariz y con aromas destacados se destinarán a la crianza biológica de los que resultarán los Finos, Manzanillas y Amontillados.

La crianza del Fino y la Manzanilla se realiza en botas (barriles) de roble americano que se llenan en sus 5/6 partes dejando una cámara de aire de “dos puños” para que puedan actuar las levaduras de la flor. Estas botas se disponen en hileras de diferentes alturas, lo que se denomina el sistema de criaderas y soleras y que tiene la finalidad de obtener vinos con características homogéneas y con sabor uniforme. El sistema consiste en ir trasegando vino desde las hileras o criaderas más elevadas, hasta la hilera o escala más cercana al suelo que se denomina solera y contiene el vino de más edad, el sistema persigue que los vinos jóvenes adquieran las buenas cualidades de los vinos viejos. De estas soleras es de donde se extrae una proporción de vino para su embotellado.

Mientras que la crianza de los vinos comúnmente entendida se produce en vasijas cerradas herméticamente para evitar la oxidación del mosto, en el caso del Fino y la Manzanilla la oxidación se evita por la aparición en la superficie del vino de un velo de flor que le aísla del aire, consume su alcohol, y le aporta nutrientes. Este velo de flor, que perdura todo el año sobre los Finos y Manzanillas, son los que obran el milagro de su crianza biológica y le dan sus peculiares características.

Por otro lado, el resto del vino se encabeza (se le añade alcohol vínico) por encima de los 17º, lo que impide el desarrollo de la flor, y se almacena en botas para iniciar la crianza en presencia de aire, dando lugar a los olorosos.

Tipos de vino de jerez

En términos generales, los vinos de Jerez se dividen en tres categorías: Generosos, Generosos de Licor y Dulces Naturales, dependiendo de las características de los mostos, del proceso de elaboración, de la crianza, o de la práctica de cabeceos o combinaciones. Al tratarse de iniciados, nos centraremos específicamente en los vinos Generosos, los más ligeros y secos y dentro de los cuales existe también una gran variedad.

Fino. Se caracteriza por su color amarillo pajizo, se toma frío pero es seco al paladar, y además intenso, suave y ligero, con un aroma delicado de aire almendrado. Sus especiales características son resultado de su proceso particular de crianza exclusiva bajo velo de flor. Su graduación alcohólica adquirida es de 15º.

 

Amontillado. Su proceso particular de crianza incluye una fase inicial bajo velo de flor seguida de una fase de crianza oxidativa. El resultado es un vino de color ámbar, de aroma avellanado, punzante atenuado, suave y lleno al paladar con un grado alcohólico entre 16º y 22º.

 

Oloroso. Vino seco, de color ámbar a caoba, de aroma muy acusado, que recuerda a la nuez, de mucho cuerpo, con grado alcohólico entre 17º y 22º. Para su crianza, el vino se encabeza por encima de los 17º, con lo que se provoca una crianza exclusivamente oxidativa. Destaca por su suavidad y elegancia.

 

Palo Cortado. De color caoba, es un vino elegante y persistente. Se dice que aúna la elegante nariz del amontillado y la corpulencia en boca del oloroso. Su grado alcohólico se sitúa entre 17º y 22º.

 

Manzanilla. En este tipo de vinos el grado alcohólico no será inferior a 15º. De color pajizo, aroma punzante, seco y ligero al paladar, poco ácido. Las especiales características son el resultado de un proceso particular de crianza bajo velo de flor y del microclima de las bodegas situadas en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda.

 

Maridajes de los vinos de jerez

La mejor manera de experimentar el placer del jerez es disfrutarlo con el maridaje adecuado. Probablemente no hay vino más versátil con productos salados que un fino. No es casualidad que el fino bien frío sea el perfecto aliado de las tapas, aunque las posibilidades de los vinos de jerez en la mesa van mucho más allá del aperitivo. Los vinos de jerez se convierten también en la mejor opción para acompañar determinados platos: como verduras (alcachofas, espárragos, cardo), platos muy especiados propios de otros países, pescados y comida japonesa, escabeches o vinagretas.

Veamos algunos ejemplos de maridajes

Fino: Ideal para toda clase de tapas, así como para acompañar sopas, mariscos, pescados (también el sushi) jamón y quesos suaves. Se debe servir frío.

Manzanilla: Es un excelente acompañante para todo tipo de tapas, así como de mariscos, quesos suaves, sopas, pescado blanco y jamón. Servir muy fría.

Amontillado: Además de los aperitivos es un aliado perfecto de las carnes blancas, el pescado azul y los quesos curados.

Oloroso: Adecuado para tomar antes de las comidas, así como con la caza y las carnes rojas

Palo cortado: Ideal con carnes de caza, foie, quesos curados o setas.

Por último, me queda animaros a beber y conocer estos singulares vinos y qué mejor momento que esta semana, celebrando así el #WorldSherryDay con nosotros, con la Enoarquía. Aquí os dejo mis provisiones para estos días en los que hay que celebrar la #SherryWeek por todo lo alto ajustándonos, cómo no, a todos los precios y bolsillos.

43 Comments

  • J.A. BENEYTO dice:

    Un post muy sencillo y claro para la gente no puesta en los vinos de solera Jerezanos, vinos muy agradecidos ya sea a la hora del aperitivo o acompañándolos de una buena mesa. ¡Realmente fantástico!

  • Elena Muñoz dice:

    Lo mejor que podemos hacer es poner en práctica lo expuesto. Salud!

    • Verónica Martorell dice:

      Bueno Elena, cuéntanos ¿Cuáles han sido tus impresiones después de esa celebración compartida del #WorldSherryDay? En mi opinión, creo que contigo el jerez ha ganado una fan incondicional.

  • Vero dice:

    Pues eso está hecho Elena. Este fin de semana vamos a tener clase práctica en vivo y en directo 🙂

  • UGE dice:

    Me ha gustado mucho,voy aprender un montón ahora lo pondré en práctica comprare un botellita de manzanilla haber que tal y después a por la siguiente para probarlas todas humo que rico

  • Lorenzo Alconero dice:

    ¡Menudo podio de finos te has marcado en la última foto! Cada uno en su estilo, todos grandes de entre los grandes. El de Valdespino, gran ejemplo de vino de pago, demostrando por qué Macharnudo es un “grand cru”. En el caso de los dos de González Byass uno, el Tío Pepe en rama, aportando la vorágine de la flor en su esplendor, sin filtrados que la diluyan; la otra botella, su contrapunto en un fino donde la crianza biológica se alarga lo indecible sin perder su compostura de fino, ni adentrarse en los territorios del amontillado. Un post estupendo para unos vinos igual de maravillosos.

  • Joan Mora dice:

    a mi este post me viene al pelo! después de esta semana voy a ser fan total!

  • Vero dice:

    Para los neófitos: Elena, Uge, Joan, me alegro un montón de que al menos el post os haya despertado la curiosidad. Ese era mi principal objetivo. Para Lorenzo: sabes muy bien que yo solo me rodeo de los mejores 🙂

  • Carlos Román Ximénez (@Chumbi2) dice:

    Está bien para los no iniciados pero habria que corregir algunas cosas como cuando dices..”el traslado del mosto a las bodegas donde realizará una primera fermentación. ” ¿Es que acaso hay una segunda fermentación como en el Cava? Porque Maloláctica tampoco hacen…¿Eso da lugar a equívocos?
    Y hablar de las características del Fino para decir luego “otros generosos” como la Manzanilla, cuando son tan parecidos…. Mejor hubiera sido como el Palo Cortado o el Oloroso.
    Saludos

    • Verónica Martorell dice:

      Querido Carlos. Te agradezco enormemente que hayas leído el post y que visites la Enoarquía. Parece fácil abordar la escritura de un post sobre vinos de Jerez para no iniciados, pero no creas, no es tan sencillo. Agradezco tus comentarios y tomo nota para un futuro post sobre los tipos de fermentación del vino.

      Saludos a Galicia.

    • Lorenzo Alconero dice:

      Una pequeña aclaración, dentro del proceso de fermentación del vino caben distinguir dos etapas, la “fermentación tumultuosa”, también llamada “primera fermentación”, es la de mayor actividad y suele durar entre tres y diez días y la “fermentación secundaria”, una segunda fase más lenta que se alarga, por lo general, unos tres o cuatro meses. Espero que con este apunte ya no haya lugar a equívoco alguno. 🙂

  • Robson García dice:

    Como todos saben el mejor vino es lo que te gusta, mas todos saben que los de la andaluzia. Son de escándalo. Y los de. Arcos de la frontera.

    • Verónica Martorell dice:

      Efectivamente Robson, tú lo has dicho, el mejor vino es el que te gusta y los vinos andaluces nos encantan.

      Muchas gracias por leernos y por compartir tus impresiones con nosotros.

      Un saludo 🙂

  • Alvaro dice:

    Queridos amigos de enoarquía. muy interesante y sencillo el post, no como los vinos generosos andaluces tan complejos. Comentar un pequeño detalle, que aunque es fácil equivocarse, es el kit de la diferencia entre amontillados y olorosos. Mientras que estos primeros, pasan por las dos fases de crianza tanto biológica como oxidativa, los segundos, los olorosos, únicamente realizan la oxidativa. Y es esto precisamente lo que los hace diferentes, y por lo que cabe la aclaración.

    Muchas gracias y a seguir dando a a aprender! 🙂

    • Alvaro dice:

      Quería decir el quid de la cuestión, y no el kit….todos erramos….

      • Verónica Martorell dice:

        Hola Álvaro.

        Te agradezco muchísimos que nos leas, que participes y sobre todo que hayas provocado este fantástico debate entre algunos de nosotros. Efectivamente, la diferencia entre los amontillados y los olorosos radica en que los primeros, pasan tanto por la crianza biológica como por la oxidativa, no así los olorosos, que pese a todo el debate generado, sólo realizan ésta última. Éste ha sido mi argumento a lo largo del post, pero luego, en las deficiones y descripciones, atribuí a los olorosos una fase inicial bajo velo. Lo he modificado sobre el post para que quede todo correcto y no se produzca ninguna confusión entre nuestros iniciados.

        Gracias nuevamente 🙂

  • Carlos.M.I dice:

    No es tan sencillo Álvaro. Hay botas en sobretabla, que inicialmente han sido clasificadas para crianza biológica, cuya flor ha perdido mucho vigor y no servirán para mantener ese estilo de crianza. Son entonces encabezadas de nuevo y destinadas a oloroso. No se puede ir contra la “vocación” de un vino que quiere ser otra cosa. Siempre hay misterio en las bodegas de Jerez.

    • Lorenzo Alconero dice:

      Hola Álvaro, no veas el sano debate que has creado en esta redacción. Creo que muchos hemos visto cómo se tambaleaban axiomas en los que creíamos firmemente.

      Para no irnos por las ramas sobre todo lo debatido, me ceñiré a tu comenario y, en este caso en concreto, he de darte la razón.

      Pese a que los vinos base desarrollen velo de flor, ya antes de ser sobretablas, se les clasifica en finos u olorosos y se les encabeza como tales, a 15º los primeros, lo que les permite mantener la flor y a 17º los segundos haciendo que la pierdan. Es decir, una vez que inician su fase de crianza los olorosos ya han perdido el velo de flor y, tal como comentabas su crianza es sólo oxidativa. Durante el proceso de crianza, algunas de las botas destinadas a finos cambian y tienden a amontillados o palos cortados, por lo que se les encabeza a 17º

      Esta es sólo mi opinión y Dios me libre de la infalibilidad.

      ¡Gracias por ser partícipe de la Enoarquía!

      Para más información: http://www.sherry.org/materiales/04%20La%20elaboraci%C3%B3n%20del%20Jerez.pdf

  • Álvaro Girón Sierra dice:

    Las dos opciones son posibles. Se da el caso de bodegas que fermentan mostos de segunda prensa (en inox)que se orientan desde el principio a la crianza de olorosos, y que -una vez terminada la fermentación y el deslío-, introducen el vino en las botas y alcoholizan a 17-18º. Ahi hay crianza oxidativa pura y dura. Otras bodegas emplean vinos que han estado un tiempo en sobretablas, y es más que posible que hayan criado algo de flor.

    • Carlos.M.I dice:

      Para mí ha sido una sorpresa descubrir que hay olorosos que han tenido algo de flor en alguna etapa de su vida. Ahora sólo falta que alguien me diga qué bodegas lo hacen y si siempre es un accidente, permitido o no, o es hecho a propósito.

  • Álvaro Girón Sierra dice:

    Procedemos de un pasado -no tan lejano- en que se pisaba, se fermentaba en bota, y el vino estaba en sobretablas bajo el ojo clínico del capataz largo tiempo. Lo de la pisa no es ninguna tontería, porque en el caso de todos los vinos que no eran de segunda clase o quema, partíamos desde el principio de mostos de yema. Los apretones iban a subproductos. Del mosto de la pisa salía toda la serie de los vinos de calidad: finos, amontillados, olorosos, palos cortados Y aún así, de vez en cuando cantaba la gallina de algún vino no tan distinguido: y salían los rayas, o incluso vino destinado a la destilación de mostos sobre el papel “finos”. Ahora, con las prensas magníficas que tenemos en las que se puede modular la presión al mílimetro, se obtienen mostos de segunda presión con calidades estupendas, pero no era ese el caso en otros tiempos.

    Dicho de otra manera, hoy se pueden conducir de manera razonablemente predictiva las cosas. De un mosto yema fermentado en inox. se puede esperar que un porcentaje alto culmine en fino o manzanilla. Y lo mismo se puede decir del vino de segunda prensa en cuanto a olorosos Por el contrario,. en el universo de la vitivinicultura empírica, que es el que describe magistralmente Diego Parada y Barreto (1868), la observación clínica lo era todo. La experiencia les decía que de una misma añada y de un mismo viñedo, salían vinos con tendencias distintas (y como él mismo confesaba, la “industria” poco tenía que ver con ello). Imaginemos no unos pocos depósitos de inox. sino unos cuantos miles de botas fermentando, cada una de su padre y de su madre. La única manera de convertir eso en un producto comercial viable es reducir la potencial complejidad a unos pocos tipos. Y para ello tenías la cata, la tiza y el sistema de soleras. Necesitabas, lógicamente, y antes de machacar una solera concreta rociándola con vinos que se salían de estilo, prolongar el período de observación clínica del vino el mayor tiempo posible. Por eso se alcoholizaba a una graduación que permitiera que se desarrollora el velo de flor (para estar seguro de que no vas a mandar a la solera de palos cortados una bota que podría rematar en un estupendo amontillado). Evidentemente, habría vinos que de desde el principio cantaran aquello de que “yo quiero ser oloroso”, pero otros dirían muy al final, “mira macho, yo no quiero ser amontillado que se sufre mucho bajo el velo con tanto jalar de la glicerina”. En esas condiciones es prácticamente imposible decir que unos cuantos miles de botas de oloroso en Jerez y Sanlúcar no han desarrollado algo de flor. Por otra parte, la cata no se basa sólo en ir con una linternita para ver si el vino ha desarrollado o no desarrollado flor. Si un vino tiene “gordura” el capataz responsable no le va a dar el ok. aunque desarrolle flor.

    Ese mundo, que he conocido en parte (lo de fermentar en bota, la pisa no), hoy ha desaparecido sustituido por un proceso muy controlado (que no excluye lo empírico, porque hay que estar siempre vigilante tiza en mano). Así que el que quiere conservar retazos de ese mundo antiguo lo hace porque quiere o porque tiene un concepto muy tradicional de lo que es la crianza. Así que: 1. Se pueden utiilizar mostos de segunda prensa, alcoholizar y punto; 2.- Se pueden utilizar mostos de yema, alcoholizar y punto; 3.- Se puede hacer uso de mostos de yema -muy adecuados para la crianza en flor- dejarlos en sobretabla criando flor y afinando el vino, y luego alcoholizar. Evidentemente, siempre habrá un número de botas en sobretablas que teóricamente van destinadas a fino que cantarán la gallina en un momento determinado (y ya se sabe que pasará con ellas), pero en principio no serán muchas y desde luego no tantas como hace 70 años, cuando lo verdaderamente difícil era obtener un vino de crianza biológica (el fino con cifras aplastantes es un invento relativamente reciente). Y me da la impresión de que en esas condiciones las botas que se “desvían” no serían suficientes para rociar las soleras actuales de oloroso. Entiéndase que hay mucho oloroso en el Marco criando por una sencilla razón: todavía se exporta muchísimo cream y es capital para los cabeceos. Así que me imagino que la más práctica de las opciones en esas condiciones es la 1.

  • Carlos.M.I dice:

    El vino pre-científico, honorablemente empírico, tan mágicamente imprevisible…
    Algo se ha perdido del encantamiento desde el desembarco -a veces muy descontrolado- de la ciencia y la técnica. Ahora, superadas modas, muchos pretenden regresar al equilibrio tradición-empirismo-ciencia. Probablemente, El Marco sea uno de los mejores ejemplos de ese equilibrio.

    Por cierto, sé que en Montilla-Moriles algunas bodegas han “mecanizado parcialmente” el procedimiento para correr escalas, pero no puedo ni imaginar cómo se hace.
    ¿Está “parcialmente mecanizado” en alguna/s bodega/s del Marco? ¿Ahorra o ahorraría costes laborales?

  • Álvaro Girón Sierra dice:

    No quiero entrar en disquisiciones sobre lo empírico y lo científico porque nos metemos en honduras filosóficas. Recordar que sin la observación empírica no hay ciencia, en todo caso, no viene mal.

    Mecanización. Si es lo que pienso, no es una gran novedad, la verdad. Ahora -desde hace tiempo, vaya- se utilizan bombas para trasegar el vino. Lo de antes, con canoa, jarra y rociador, requería tener un ejército de arrumbadores en las bodegas grandes.

  • Carlos.M.I dice:

    Cierto que “mecanización” puede referirse a maquinaria arcaica. Bombas para trasegar -o para bombear, mismamente- hay muy antiguas. Lo que despierta mi curiosidad es si el proceso de correr escalas ha llegado, en algún caso, a la automatización a través de, por ejemplo, métodos informáticos. La gesta que supone que de las bodegas grandes salgan, cada año, muchos millones de botellas de finos de calidad, parece algo heroico.

  • Álvaro Girón Sierra dice:

    Me imagino que todo lo que tenga que ver con “fractional blending” es de lo más apetitoso para un informático. De todas formas, hay algo que me chirría en toda esa historia: si el final de la historia es la robotización de todo el proceso -en plan fábrica de coches- me imagino que habría que cambiar bastante la arquitectura bodeguera. Y otras muchas cosas, porque al final lo que yo veo es que se toman muchas decisiones sobre la marcha, sobre todo si el capataz o enólogo “sienten la bodega”. El que se crea que la cosa es simple y llanamente embotellar un porcentaje de vino de la solera cada x tiempo está muy equivocado.

  • Lorenzo Alconero dice:

    Don Álvaro, al final vamos a tener que tenerle en “nómina” en la Enoarquía, de alguna forma tendremos que agradecerle lo mucho que nos aportan sus enseñanzas.

    Me gustaría recordar que este artículo, tal como apostilla su enunciado, trata de ser “una guía rápida para principiantes”, es decir, bastante complicado le resulta al neófito acercarse al mundo del jerez, como para que borremos las lindes que sirven para delimitar las definiciones de cada uno de estos tipos de vino. Dicho esto, está claro que en el jerez, no todo es negro o blanco, hay mucho entre medias, y a veces no resulta sencillo dar con las diferencias entre un fino amontillado y un amontillado joven, o como se debate aquí, entre un amontillado y un oloroso proveniente de mosto de lágrima que haya “florecido” durante un tiempo más prolongado como sobretabla. Me viene a la mente la primera bota de Navazos, ¿un amontillado?, ¿una manzanilla pasada muy vieja?, ¿se puede ser ortodoxo con la crianza oxidativa si el vino es cuestión no ha “corrido”, o lleva décadas sin hacerlo?

    Como se ve, no puedo dejar de transitar por los vericuetos que nos muestra don Álvaro y es ahí donde todo son dudas. Por ejemplo con respecto a la fermentación en inox. ¿cómo es que apenas hay “tradicionalistas”, precisamente, en Jerez? Me viene a la mente, principalmente, el barolo. En el Piamonte hubo (y aún creo que rescoldos quedan de esos fuegos) bastantes discrepancias entre los que buscaban una nueva forma de hacer las cosas y, bajo la influencia francesa, promulgaban por acabar con los grandes y vetustos fudres de roble esloveno, por las barricas bordelesas de madera nueva. Ejemplos similares podemos encontrar en el rioja. Sin embargo, en Jerez, ¿únicamente es Valdespino quien mantiene el método tradicional de fermentación en bota?, ¿tan asumidas están las ventajas del depósito de acero inoxidable? De ser así, podría aceptarlo si no tuviéramos a Inocente como ejemplo de gran fino de terruño y tradición. También lanzo la pregunta de cómo consiguen ellos controlar el proceso, para que se mantenga como fino viejo sin tender a amontillarse, ¿podría considerarse que en el inox. prevalece lo científico y en la bota lo empírico?

  • Donn S. Huff dice:

    Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda ambas situadas en la provincia de Cádiz, son dos Denominaciones de Origen diferentes pero que comparten los mismos viñedos y el mismo Consejo Regulador, creado en 1933. También comparten un estilo similar y muy antiguo de elaboración del vino basado en el sistema de Soleras y Criaderas, un método dinámico de envejecimiento en botas (barriles de roble) que permite a los vinos jóvenes tomar las características de los más viejos. Jerez ha exportado sus vinos desde la época de los romanos y en la actualidad se mantiene como uno de los vinos españoles más exportados a todo el mundo, con presencia en más de medio centenar de países. Buena parte de su enorme éxito comercial a nivel internacional se debe a la dilatada vocación exportadora de las casas del Marco de Jerez, la amplia diversidad de tipos que ofrece y su adaptación a las preferencias de consumo de cada mercado, así como a la calidad excepcional que aporta un sistema de elaboración y envejecimiento únicos. La Denominación de Origen se estableció en 1933, siendo por tanto la primera de España. Durante los últimos años ha aumentado la gama de vinos disponibles en el mercado y, gracias al mimo de los bodegueros y a las iniciativas del Consejo Regulador, una pequeña cantidad de los vinos de la denominación, con un prolongado tiempo de crianza, se comercializan con el certificado de Vino de Jerez Con Vejez Calificada, que lucen ya en sus contraetiquetas. Esta certificación del Consejo Regulador se otorga a vinos con una crianza con más de 20 y 30 años, y de los tipos Amontillado, Oloroso, Palo Cortado y Pedro Ximénez. Todo esto ha supuesto el aumento de los beneficios para los productores, que la mayoría reinvierten en la mejora de sus propias bodegas.

  • Alvaro dice:

    Me encanta este debate abierto, donde desde luego, lo que todos hemos comprobado una vez más, que en el mundo del vino, siempre cabe un “depende”, y un “por regla general”. Creo que es esto lo que hace que los vinos sean tan especiales y diferentes entre si, a la vez que tan parecidos…como las mismas personas que lo elaboran.
    Un placer leeros y debatir con vosotros. El vino es cultura, el vino es lo que nos divierte y entretiene! 🙂

  • Ivonne dice:

    Realmente muy interesante, probaré el Oloroso, con una rica cena a base de carnes rojas, para NAVIDAD, FELIZ NAVIDAD !!!

    • Vero dice:

      Ivonne, muchas gracias por leernos. Estoy muy contenta porque el post te haya resultado interesante. Aunque llego tarde a felicitarte la Navidad, sí que puedo felicitarte el estrenado Año Nuevo. ¡Feliz 2014!

  • […] que se conoce como assemblage y es considerado un verdadero arte. Esto mismo sucede con los vinos de Jerez, así se asegura la calidad de vino año tras año. Menos comunes son los champagnes milléssime, […]

  • […] variedad también es el sello de identidad de los vinos de Jerez. Desde el Fino, la Manzanilla, los amontillados, olorosos, el Moscatel, el Pedro Ximénez… existen todo tipo de […]

  • Buenas!! Desde La Sacristía del Caminante recomendamos un maridaje prerfecto con Queso payoyo con Jerez Amontillado.

    http://www.lasacristiadelcaminante.com/2014/04/un-maridaje-perfecto.html

  • yolanda dice:

    Hola, entré en esta página porque tengo una receta antigua que lleva Jerez como ingrediente para almíbar de una torta. Como en mi región probablemente no lo halle, sólo quería saber si era seco o dulce para comprar otro en sustitución, pero sinceramente me quedé como antes. Pero, gracias de todas formas, hallé interesante el artículo.

    • Carlos.M.I dice:

      Hola Yolanda.

      Siendo para un almíbar, estamos casi seguros de que se trata de un vino de Jerez dulce.
      Te recomendaríamos uno tipo Pale Cream, de dulzor comedido. Uno de los más famosos y fácil de encontrar es el Croft Original de González Byass. Curiosamente, no hemos hablado de ese tipo de vinos en este artículo, por lo que tomamos nota para una próxima edición.

      Saludos.

  • Nico dice:

    Genial,

    Muy claro, me va a ir de perlas en la formación que preparo para el personal en Maitea.

    Muchas gracias!

  • […] que puedo, estudio y practico, os lo recomiendo. Aprovecho ahora para recomendar la lectura de esta “Guía rápida para principiantes”, escrita por Verónica Martorell en Enoarquía, donde se explica muy bien el tema de estas joyas de […]

  • Giancarlo dice:

    Articulo muy claro y interesante. Me gustaría mucho traducirlo por my blog http://www.viaggioblues.it y también por la página de Brandy e Sherry en Facebook. https://www.facebook.com/Brandy-e-Sherry-753571161410217/?ref=hl

    Cree que es posible?

    Muchas gracias

  • Davis dice:

    Excelente artículo y muy buena explicación! Que maravillas da esta gran tierra como lo es Jerez!

  • Ariel dice:

    Hola amigos, comento tarde porque recién me encuentro con esta nota. La leo mientras bebo una de las manzanillas mas económicas de San Lúcar de Barrameda y vaya que lo estoy disfrutando, soy argentino y muy poco se de de los vinos de Andalucía, si he probado 15 es mucho, pero con tan poca muestra, mi amor por estos vinos es profundo.
    En mi humilde opinión son vinos únicos e irrepetibles, que van a contramano de todo el mainstream pero que resisten por esa sola razón de ser únicos.
    Dios quiera que pueda visitar Andalucía y ojalá pueda volver a casa, mi padre que fue marino, siempre me cuenta de la hospitalidad de esta zona, de su gastronomía, de su arte, de su sed de vinos increíbles, por eso tengo miedo de no poder volver jamás.
    Volviendo a la nota, es muy esclarecedora para alguien como yo que apenas sabía la diferencia entre los finos, amontillados, palo cortado y manzanilla, luego de hoy día se un poco mas y sobre todo se, que debo probarlos a todos.
    Saludos y gracias.

    • Joan Mora dice:

      Gracias po tus comentarios Ariel, celebramos que te gusten tanto estos vinos, sin duda una joya enológica. Te invitamos a que nos sigas de cerca y descubras otros artículos sobre los vinos de Jerez y Montilla Moriles, tenemos ya un buen número de ellos. Saludos cordiales!

  • giorgio jorge bove dice:

    porque no habla de pedro ximenes y sus acompaniamentos

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